Ya sabes muy bien que te relaja, te da un masaje y te calienta de maravilla. Pero los procesos que el baño caliente pone en marcha en el organismo humano tienen efectos mucho más amplios. Los beneficios del spa no solo te harán la vida más agradable, sino que la mejorarán de verdad.
Un spa es una pequeña maravilla. De hecho, bastante grande. Quizá te parezca una exageración, pero un jacuzzi realmente puede hacer mucho más de lo que imaginas.
Serás más feliz y estarás libre de estrés
Cuando sumerges el cuerpo en un spa, el cerebro también disfruta. Empieza a liberar endorfinas, que no en vano se denominan «hormonas de la felicidad». Te liberan del estrés, te ponen de buen humor y, en general, calman la mente. Alivian la ansiedad, la tensión y la depresión, y te dan fuerzas. El spa es una forma eficaz de prevenir el estrés.
Adelgazarás sin esfuerzo
Basta con tumbarse en un baño caliente para que las calorías se vayan, así de fácil y cómodo es. En una hora se queman tantas calorías como en 25 minutos de caminata. Y es que un baño caliente aumenta el gasto energético hasta en un 80 % y, además, estimula el metabolismo.
Dormirás mejor
Si te permites relajarte regularmente al atardecer en un baño caliente de spa, podrás disfrutar de una oleada de energía renovada gracias a un buen sueño. Cuando, tras relajarte y entrar en calor en el spa, te acuestes en un dormitorio bien ventilado, te quedarás dormido como un bebé.
Te librarás del dolor
Si padeces una enfermedad reumática o artrosis, un baño matutino en el spa es justo lo que te ayudará tanto con el tratamiento como con el control de los síntomas asociados a la enfermedad. La sensación de ingravidez, junto con el chorro de agua caliente dirigido, aliviará el dolor de las articulaciones e incluso te proporcionará alivio en caso de dolores de cabeza especialmente molestos. Sin duda, es más saludable y agradable que las pastillas rosas.
Serás más rápido y más ágil
Los músculos agarrotados y doloridos después de hacer deporte pueden deberse al ácido láctico, que se acumula en los músculos durante la actividad. Un masaje en un spa lo elimina de forma eficaz y acelera la recuperación. El resultado es una mayor movilidad y velocidad. El spa también ayuda a reducir la tensión antes de la actividad física.
Podrás controlar tus niveles de azúcar
La hidroterapia ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en sangre. Según diversos estudios, las proteínas específicas que se liberan durante el baño reducen los niveles de azúcar en sangre, mejoran la regulación de la insulina y, de este modo, controlan los niveles de glucosa. Una estancia en un spa reduce los niveles de azúcar incluso con mayor eficacia que la práctica de una actividad deportiva de gran intensidad. El spa tiene incluso efectos beneficiosos para la salud de las personas que padecen diabetes tipo II.
Estarás más sano
La mejor cura es la prevención. Y eso es precisamente lo que aportan, a largo plazo, los baños regulares en un spa. Estimulan el sistema inmunitario y aumentan las defensas del organismo, sobre todo frente a las infecciones víricas de las vías respiratorias.